jueves, 14 de mayo de 2009

La Lucha por La MiSMa Tierra.

Una vista atrás. Todavía en el año 2009 el conflicto Palestino – Israelí es una hecho que ocupa la mayoría de los noticiarios de nuestro país y del resto de países del mundo. Un conflicto que encuentra su origen a finales del siglo XIX, con la aparición de los movimientos nacionalistas del Imperio Otomano y del movimiento sionista por parte de los judíos tras las persecuciones sufridas de mano debido a las olas de nacionalismos europeos. Dos movimientos que comparten la búsqueda de reconocimiento territorial, estatal y de identidad para dos pueblos, el árabe y el judío respectivamente. ¿Cómo dos movimientos que en su origen buscaban fines semejantes para su pueblo desembocan en una guerra de tal dimensión?
A pesar de la antigüedad de su origen y de las medidas por parte de organizaciones externas a favor de la paz, este conflicto hoy en día sigue tan vivo como en sus inicios. El movimiento Sionista pensó que Palestina, lugar donde se fundó el judaísmo sería el lugar ideal para estos proyectos estatales.
La comunidad judía creó instituciones autónomas y a modo de protectorado judío y amplió su ocupación más allá de los límites establecidos. La violencia fue creciendo de forma desmesurada. En 1948 la comunidad judía declaraba el Estado de Israel tras las medidas fijadas por la ONU, desatando respuestas en los palestinos que se oponían a la legalización de los fines judíos. Los territorios Palestinos de Gaza Y Cisjordanía quedaron bajo mando de Jordania y Egipto y la ciudad de Jerusalén quedaba dividida.
En 1964 se funda la OLP, Organización para la Liberación Palestina y es en 1988 cuando se declara el Estado Palestino.

Con Obama al frente de la presidencia de EE.UU, la política exterior estadounidense está llevando a cabo un plan de paz inminente para oriente medio. A lo largo de este mes se discutirán en reuniones diplomáticas los puntos de este plan de paz de la mano del nuevo presidente estadounidense entre las que destaca la reunión entre Obama y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu en la capital norteamericana y que se celebrará la próxima semana.
Hoy mismo el primer ministro de Israel ha viajado para reunirse con el rey Abdalá II, para preparar ese encuentro en la Casa Blanca con el presidente estadounidense. Un acto diplomático complicado debido a la posición del primer ministro que se desatiende de los acuerdos de paz con los palestinos y reniega de la solución de dos Estados. Obama ha dejado claro que defiende es reconocimiento del Estado Palestino y que aunque conservará la alianza israelo -americana, no está de acuerdo con algunas partes de la política del Gobierno de Israel. Obama da prioridad entre sus proyectos a la búsqueda de la solución del conflicto de Oriente Medio.
Ayer mismo, 13 de mayo, también se ha dado lugar la visita del Papa a Tierra Santa, donde condenó las represalias de Israel contra los Palestinos y calificó de trágico la creación de un muro en los tiempos que ahora vivimos, donde el comercio, el intercambio cultural y los avances no dejan lugar a divisiones de tal envergadura. Reivindicó para Palestina una “patria soberna en la tierra de sus antepasados” y animó a los jóvenes a resistir la violencia.


Susurros de paz. El día 11 de mayo tuvo lugar en Londres, en los jardines de entrada de la Abadía de Westminster, una manifestación a favor de los derechos palestinos y a favor de la paz. Condenando los ataques a la Ciudad de Gaza entre otros como genocidios y pidiendo una solución pacífica. La comunidad árabe residente en Gran Bretaña salió a las calles para reclamar sus tierras y denunciar el sufrimiento de su pueblo frente a los ataques de los israelitas apoyados por potencias europeas, como la propia Gran Bretaña en los orígenes del conflicto.
Entre la muchedumbre se distinguían hombres mujeres y niños palestinos, algunos de ellos incluso protagonistas de las voces de reclamo de paz para su pueblo y seguidos por los demás protestantes.
A esta manifestación se añadieron muchos no pertenecientes al pueblo palestino que defendía la búsqueda de soluciones inmediatas y la concentración de las potencias del mundo en este conflicto que no parece llegar a fin.


La policía londinense rodeaba la manifestación para controlar cualquier altercado que se pudiese producir e intentaron llevar a cabo la evacuación de los jardines y con ello ponerle fin a esta congregación con la que se toparon muchos turistas. Pese a los intentos la manifestación prosiguió con la negación de los participantes a abandonar el lugar de encuentro. Bajo la sombra del Big Ben y la elegancia de la fachada de la Abadía de Westminster, retumbaban los gritos de una comunidad que anhela la paz de su pueblo en Oriente Medio y que pide soluciones inmediatas.



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